Seguro que nos preguntamos ¿Cómo puede ser dañina ya que cada célula del cuerpo necesita glucosa para sobrevivir?. Hay quienes la satanizan y quienes defienden el consumo de este alimento, pero la verdad es que desde mi punto de vista y el de muchos, todo en exceso es malo.
Decir que el azúcar es dañina y que quieran prohibirla en nuestra dieta suena amenazante, y es que en realidad está relacionada en la mayoría de las veces con sentimientos y recuerdos positivos a lo largo de nuestra vida, por mencionar algunos ejemplos: los pasteles de cumpleaños, los cafés con las amigas, los tarros de nieves sanadores de corazones rotos, chocolates en aniversarios y día de San Valentín, y así me podría seguir con una lista interminable. El punto que hay que dejar claro es, que existen los azúcares simples y los refinados o procesados, unos envejecen y los otros son vitales, estos últimos consumidos en las cantidades correctas mantienen al cerebro y cuerpo jóvenes y en forma.
El azucar está involucrado en tres procesos de envejecimiento del cuerpo, ya que puede provocar inflamación, acidez y alterar el equilibrio hormonal del cuerpo. Una dieta llena de alimentos altamente azucarados disminuye la capacidad del cuerpo para regenerarse y acelerar el proceso de envejecimiento además de que el azúcar refinada es adictiva ya que se ha descubierto que activa los mismos receptores de placer que la heroína.
Los azucares refinados son casi imposibles de evitar, ya que se añaden a un sin fin de alimentos que forman parte de nuestra lista de compras para la despensa, sin embargo podemos formarnos nuevos hábitos en los cuales disminuyamos el consumo de azucares procesadas por azúcares naturales. Antes de empezar a sustituir nuestra tan amada y dulce azúcar por otro producto hay que tener en cuenta que existen sustitutos de azúcar como aspartamo, sacarina o sucralosa que dan a nuestro hígado trabajo adicional y pueden causar desagradables efectos secundarios.